Por qué no adelgazo: errores comunes en la alimentación

persona que se pregunta por qué no adelgazo delante de la báscula

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En estos tiempos que corren, correr está de moda: corre envíamelo, corre llámale, ¡¡corre que llego tarde a yoga!! Hemos convertido nuestras vidas en una frenética carrera contrarreloj que acaba afectando a nuestros hábitos diarios más de lo que creemos. ¿Pero por qué no adelgazo si hago dieta y ejercicio? Sigo todas las reglas escritas y por escribir: controlo la cantidad de calorías que me meto en el cuerpo, hago ejercicio físico hasta que mis piernas me gritan “basta”, y voy a tope todos los días. 

Oye, y aún así, esto se resiste.

Vivimos con prisas, corriendo rápido hacia nuestro próximo objetivo sin saborear el presente, y esa no era la idea. La idea era exprimir el tiempo al máximo, no comérselo de un bocado sin siquiera respirar.

 

hombre mirando su reloj deportivo con prisas

 

¿Por qué no puedo bajar de peso?

Perder peso de forma lenta no es fácil. A mucha gente le genera ansiedad ir despacio. Nos hemos convertido al fastfoodismo radical. Ya no hay tiempo para el horno ni paciencia para el fuego lento. Pero, ¿quién ha inclinado el suelo hacia abajo?

Hay un motivo: el ser humano por naturaleza busca alcanzar, conseguir, terminar

Seguramente hayas bajado ya hasta el final del post para ver cuánto queda. Llevamos preguntándonos “¿Cuánto queda?” desde que éramos fetos. Este ansia genética por llegar es el que nos acelera y hace que sólo veamos el beneficio en la meta en vez de en el proceso. 

Y esto, my friend, es un problema.

 

hombre fatigado se pregunta por qué no adelgazo

 

Es hora de que hablemos de nutrición

Qué fácil sería clicar aquí y que al momento apareciese una lista con todos los motivos por los que no adelgazo. Con sus puntos, su orden, y una conclusión final bien grande. Subrayada, quizás. Algo que me diga exactamente qué estoy haciendo mal, qué tipos de alimentos tengo que comer, y cómo quemar calorías con la fuerza de un horno que lleva dentro una pizza que debería haber sacado hace media hora.

Pero esa lista no existe. La nutrición no funciona a corto plazo, funciona cuando se adquiere una conciencia nutricional. Ya, es un concepto lento, da pereza hasta leerlo pero, básicamente, consiste en que vayas entendiendo cómo funciona tu cuerpo, qué papel juega cada alimento en tu día a día por los nutrientes que contiene y lo importante o trivial que es comerlos antes, durante o después de cada entrenamiento o competición. 

Y esto es algo que se tiene que meter en tu cabeza, porque tu nutrición no es la misma que la de la persona que tienes sentada al lado

Tu estilo de vida es diferente al de la chica que te acaba de pasar por delante. 

¿Tu nivel de actividad física? Seguro que también. En mi vida he entrado a un box de Crossfit y he visto a todos los de dentro moviéndonos exactamente al unísono.

Lo que para ti es una dieta varieda y equilibrada, quizás no llega a cumplir las necesidades calóricas del metabolismo basal de tu primo el de Albacete.

Tu merienda favorita de frutos secos y yogur, seguramente no vaya muy bien para tu compañero de curro alérgico a las almendras.

 

mesa con alimentos de desayuno

 

Necesito saber qué dieta es la mejor para mí

Y esto no es fácil. 

Muchos sabemos de alimentación: cuánto tiempo hay que hervir la pasta, si este pescado queda mejor ahumado o si la fresa está o no de temporada. Pero muy pocos saben qué ocurre cuando estos alimentos entran por la boca. 

Aquí es donde termina la alimentación y comienza la nutrición: todos esos complejos procesos bioquímicos por los que el alimento que vemos en el plato se convierte en nutrientes y llega a cada una de nuestras células para que todo nuestro cuerpo funcione. Y a esos procesos, no les importan nada la prisa que tengas por adelgazar.

Para conseguir esta conciencia nutricional tenemos que coger algunos hábitos. 21 días seguidos es el tiempo aproximado que tardamos en generar un hábito y fijar actos en el subconsciente para que empiecen a hacerse de forma automática: hacer cinco comidas, llevarte el avituallamiento a entrenar, organizar el menú de la semana, acordarte de almorzar, de beber agua, de recuperar después de entrenar… 

Los hábitos requieren un esfuerzo inicial para establecerse. Eso sí, una vez los tienes, todo es muchísimo más fácil.

Casi todo lo que merece la pena en esta vida tarda un tiempo. Un deportista que quiera resultados al minuto, tendrá problemas al minuto. 

Aquí te dejamos cuatro atajos que no te recomendamos tomar.

 

mesa con alimentos de dieta variados

 

4 errores comunes en la dieta

  • No cenar:

Hay personas que no cenan para no engordar. Lo que ocurre es que a la mañana siguiente se despiertan hambrientos. ¿Qué desayunan? Cosas ricas, a tope de azúcar. Boom. Se dispara la insulina y vuelven a tener hambre muy pronto, ingiriendo así más calorías que si hubiesen cenado. 

La nutrición no termina cuando te vas a dormir, es un proceso continuo y mientras duermes, tu cuerpo no se apaga, sigue consumiendo recursos.

  • Fuera hidratos de carbono:

Hay personas que no comen hidratos para “definir” en verano. Lo que sucede en estos casos es que muchos se lesionan porque su cuerpo no tiene los nutrientes que necesita para trabajar. Lógicamente, estando lesionado “engordas” más que tomando los hidratos que necesitas.

  • Menos comidas, más se quema grasa:

El cuerpo humano está hecho para sobrevivir. Si no almuerzas para adelgazar, a las 14:00 el hambre feroz te hará comer muy rápido, y al comer muy rápido aumentarás tu ingesta calórica, porque no das tiempo a que se activen las hormonas leptina y grelina que nos regulan la sensación de saciedad. Comer alimentos saludables más veces, pero en menor cantidad ayuda por lo general a digerir y absorber mejor los nutrientes.

  • Más entreno, más rindo:

El estrés no es solo mental, los músculos también se estresan por exceso de ejercicio físico, falta de descanso o carencias alimenticias. Al hacerlo liberan radicales libres, responsables de lesiones musculares, fallos en el organismo o envejecimiento prematuro. 

En estos casos, siempre ayuda añadir alimentos antiinflamatorios a la dieta.

 

Respira.  

Olvida la meta y no tengas prisa por llegar. 

Quizá tengas que pensar un poco menos en terminar y un poco más en empezar cosas que te motiven a levantarte cada mañana por la ilusión de hacerlas. 

Sea como sea, disfruta del proceso. 

 

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