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Síndrome premenstrual y nutrición: cómo abordarlo en consulta

Marta Aguilar

¿Cuántas veces ha llegado una deportista a tu consulta asumiendo que pasar una semana al mes  con fatiga, hinchazón y antojos es lo normal? 

Nuestro reto frente al síndrome premenstrual no es resignarnos ni meter todos sus síntomas en el mismo saco, sino entender la bioquímica de esa fase lútea tardía para ofrecerles respuestas nutricionales eficaces en el día a día.

En este artículo analizamos la fisiopatología del ciclo y revisamos las herramientas basadas en la evidencia para abordarlo en consulta.

Síndrome premenstrual y nutrición

1. Qué es el síndrome premenstrual (SPM)

El Síndrome Premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas que aparecen de forma recurrente durante la fase lútea tardía (aproximadamente entre 4 y 10 días antes de la regla) y que desaparecen con la llegada del sangrado.

En la anamnesis inicial en consulta, es importante diferenciar con claridad tres situaciones que con frecuencia se solapa, pero que requieren abordajes distintos:

  • Síndrome Premenstrual (SPM): Es un cuadro de origen neuroendocrino. Se produce por la fluctuación de las hormonas en los días previos a la regla y altera el estado de ánimo, la conducta alimentaria (aumento de apetito o antojos específicos), el rendimiento percibido y el balance hídrico (retención de líquidos).
  • Dismenorrea (dolor menstrual agudo): Es el dolor físico tipo cólico provocado por las contracciones del útero y la falta temporal de riego sanguíneo en la zona (isquemia uterina) durante el sangrado. Aunque puede coincidir con el SPM en los días previos, el dolor menstrual es un problema mecánico e inflamatorio, no un SPM en sí mismo.
  • Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM): Es la variante clínica severa del SPM. Se caracteriza por una alteración emocional y afectiva grave (depresión profunda, irritabilidad extrema o incapacidad funcional) que sobrepasa el abordaje nutricional y requiere de un trabajo multidisciplinar con derivación a compañeros del campo de la psicología y la salud mental.

El 75% de las mujeres sufren SPM, llegando a ser incapacitante entre el 20% y el 40% de los casos. Por otra parte, el TDPM tiene una menor prevalencia que el SPM, siendo de un 5% [6].

Si tu paciente presenta irritabilidad, fatiga desproporcionada y antojos intensos de dulce o grasa durante unos 5 días antes de la regla, estamos ante un desafío neuroendocrino (SPM), no ante un simple «dolor de regla» (dismenorrea). 

Identificar esta diferencia desde la primera entrevista evita cometer errores al ajustar la disponibilidad energética o pautar micronutrientes. 

2. Fisiología hormonal del ciclo menstrual y Síndrome Premenstrual (SPM)

Para entender qué ocurre en la recta final del ciclo, primero debemos ubicar la fase lútea tardía (aproximadamente entre los días 21 y 28 de un ciclo estándar). Venimos de una fase folicular de desarrollo y de una ovulación donde el folículo se convierte en cuerpo lúteo. Si no hay implantación, este cuerpo lúteo detiene su actividad y provoca una caída brusca y simultánea de estrógenos y progesterona. 

Esta bajada hormonal nos ocurre a todas. La pregunta en consulta es: si la caída de hormonas es un proceso fisiológico normal, ¿por qué algunas deportistas desarrollan SPM y otras no?

síndrome premenstrual nutrición: Niveles de estrógenos y progesterona durante el ciclo menstrual

Porque el origen del SPM no es la bajada hormonal en sí, sino cómo responde el organismo a esa fluctuación. En la práctica clínica vemos que este impacto se desencadena por dos vías totalmente diferentes:

El papel de la progesterona: ¿Falta real o hipersensibilidad alostérica?

A la hora de evaluar la progesterona en consulta, nos encontramos con dos vías fisiopatológicas claramente diferenciadas que exigen abordajes clínicos opuestos:

  • Vía 1:  Insuficiencia real de la fase lútea (falta de progesterona)

El cuerpo lúteo es funcionalmente débil y sintetiza una cantidad insuficiente de progesterona (en analítica sanguínea, valores en fase lútea media por debajo de 10ng/mL. Es el escenario habitual en deportistas expuestas a baja disponibilidad energética, cargas elevadas de entrenamiento o picos de cortisol crónicos que inhiben el eje gonadotrópico.

En esta situación lo que ocurre es que se genera una situación de hiperestrogenismo relativo. Al no existir suficiente progesterona para ejercer de «freno», el estrógeno domina, disparando la permeabilidad capilar, la retención hídrica periférica, la inflamación y la tensión mamaria.

Aquí nuestra prioridad sí es rescatar la función lútea y la producción endógena de progesterona. Esto implica asegurar la disponibilidad calórica, modular el estrés metabólico y valorar el uso de fitoterapia, como veremos más adelante. 

  • Vía 2: Hipersensibilidad celular y neuroquímica (progesterona normal)

La analítica de nuestra paciente muestra todo dentro de rango (produce niveles fisiológicos de progesterona > 10ng/mL en fase lútea media). El problema no es cuantitativo, sino cualitativo, pues su sistema nervioso central presenta una respuesta hiperreactiva o sensibilidad alostérica alterada ante la caída natural de la hormona y sus metabolitos (como la alopregnanolona).

En este caso la bajada hormonal desestabiliza la sensibilidad de los receptores GABA-A y altera el tono serotoninérgico central. Aunque sus niveles hormonales en sangre sean perfectos, la atleta sufre ansiedad, irritabilidad, labilidad emocional, insomnio y antojos.

Intentar subir la progesterona en este perfil no aportará ningún beneficio. Nuestra intervención debe enfocarse en amortiguar el golpe neuroquímico en el cerebro (apoyando la vía GABA y la serotonina) y frenar la cascada proinflamatoria.

La prolactina latente como factor agravante ante el estrés

A las alteraciones en la vía de la progesterona se suma con frecuencia un tercer personaje:  la prolactina latente o funcional.

El estrés metabólico derivado del entrenamiento de alta intensidad, los ritmos circadianos alterados o la carga psicoemocional del día a día reducen la inhibición dopaminérgica del hipotálamo. Esto desencadena una elevación funcional o latente de la prolactina durante la fase lútea tardía.

Esta hiperprolactinemia funcional actúa incrementando la permeabilidad vascular y la respuesta inflamatoria en el tejido mamario, siendo la responsable directa de exacerbar la mastalgia cíclica (dolor de pecho severo) y de acortar la calidad global del ciclo ovulatorio. Identificar este factor en la anamnesis nos orientará hacia el uso de moduladores dopaminérgicos como el Vitex Agnus-Castus o cofactores como la Vitamina B6.

3. Síntomas más frecuentes del síndrome premenstrual

En la literatura científica se han descrito más de 150 síntomas asociados a la fase lútea tardía. En la práctica diaria con deportistas, enfrentarnos a un abanico tan amplio puede abrumar, por ello, conviene agrupar las manifestaciones más comunes en tres esferas:

  • Síntomas físicos:

Tensión mamaria (mastalgia), retención hídrica periférica, náuseas, vómitos, cefaleas vasculares, acné, cansancio, alteraciones en el tránsito intestinal (alternancia entre estreñimiento y diarrea) y pesadez pélvica.

  • Síntomas emocionales

Irritabilidad, ansiedad, estados de ánimo depresivo, cambios de humor y menor tolerancia a la frustración. 

  • Síntomas conductuales 

Hambre, alteraciones en el sueño (insomnio inicial o despertares precoces), incremento de apetito o antojos compulsivos (cravings), falta de concentración y variaciones en la líbido.

Además, más allá de la molestia física,en mujeres deportistas es muy normal encontrar una ventana de desfase entre su esfuerzo real y su rendimiento percibido. En la fase lútea tardía es habitual que refiera una fatiga desproporcionada (RPE elevado) ante ritmos o cargas de entrenamiento que dos semanas antes dominaba sin problema. Saber detectar esto en la anamnesis evita que la atleta interprete su bajada de rendimiento como una pérdida de forma física o un fallo en su disciplina o compromiso.  

4. El Dolor (dismenorrea): ¿Por qué aparecen los cólicos y qué papel juega el óxido nítrico?

Aunque la dismenorrea es una manifestación mecánica e inflamatoria distinta del SPM, en consulta nos encontramos constantemente con atletas en las que ambos cuadros coexisten 

  • El mecanismo del dolor:  La caída hormonal previa al sangrado desencadena una liberación masiva de prostaglandinas proinflamatorias (principalmente PGF2α). Estas sustancias provocan contracciones miometriales intensas que comprimen la vasculatura uterina, reduciendo drásticamente el flujo de oxígeno (isquemia uterina). Esta hipoxia tisular es la responsable directa del dolor agudo y tipo cólico.
  • El papel del Óxido Nítrico (NO): Frente a esta vasoconstricción, potenciar la vía del Óxido Nítrico (NO) a través la alimentación o suplementación nos permite inducir una vasodilatación directa en la musculatura lisa uterina, restaurando la microcirculación y reduciendo la hipertonía que genera el dolor. Lo veremos con mas detalle mas adelante. 

5. Relación entre el Síndrome Premenstrual, apetito y conducta alimentaria

El aumento del apetito y los antojos (cravings) en la recta final del ciclo no surgen por arte de magia ni por falta de voluntad, sino que responden a un ajuste neuroendocrino real. Concretamente, encontramos: 

  • Desplome de serotonina y estrógenos: El descenso estrogénico reduce la serotonina central, disminuyendo la saciedad e induciendo la búsqueda de carbohidratos y grasas para restaurar esa vía.
  • Alteración en las señales de saciedad: Las fluctuaciones de la progesterona alteran la secreción de enterohormonas como el GLP-1 y la CCK, entorpeciendo la señalización normal de plenitud.
  • Mayor gasto metabólico basal: La acción termogénica de la progesterona puede incrementar el gasto energético en reposo entre 100 y 300 kcal/día. Es decir, la deportista tiene más hambre porque gasta más energía.

Mantener un déficit calórico estricto es muy probable que eleve el cortisol y  la ansiedad, derivando habitualmente en episodios de ingesta compulsiva o incluso culpa. Desde este marco, sería positivo planificar un ajuste calórico al alza durante estos días, buscando mayor flexibilidad o una semana de mantenimiento adaptativo. 

Intentar mantener un déficit calórico estricto en esta ventana es muy probable que eleve el cortisol y la ansiedad, derivando habitualmente en episodios de ingesta compulsiva e incluso culpa. Desde este marco, lo más inteligente es planificar un ajuste calórico al alza durante estos días, buscando una mayor flexibilidad o una semana de mantenimiento adaptativo.

Aquí es donde la tecnología se convierte en nuestro mejor aliado clínico, ya que el software de INDYA nos permite plantear estos cambios temporales de macros u ofrecer mayor flexibilidad de recetas sin tener que invertir tiempo. 

6. Papel de la nutrición en el manejo del Síndrome Premenstrual

Hay que ser honestos: la nutrición no cura ni revierte mágicamente el SPM, pero sí es un pilar base para amortiguar sus consecuencias.  

La evidencia científica sobre intervenciones dietéticas aisladas para el SPM es aún escasa y heterogénea. Al tratarse de un fenómeno multifactorial con una fuerte carga genética y neuroquímica, la nutrición modula la respuesta del organismo, pero no actúa como un tratamiento único o determinante.

Lo que SÍ puede hacer la alimentación 

  • Garantizar la disponibilidad energética: Mantener una ingesta calórica adecuada (LEA > 30 kcal/kg FFM/día) es la primera línea de defensa para no inhibir el eje gonadotrópico y evitar la insuficiencia real de la fase lútea (vía 1)
  • Modular la inflamación de bajo grado: una alimentación que garantice buena densidad nutricional (frutas, verduras, legumbres, frutos secos y especias) muestra una menor correlación con la intensidad de los síntomas premenstruales. En contraste, patrones occidentales ricos en ultraprocesados y grasas trans agravan la cascada proinflamatoria.
  • Dar soporte a la regulación hormonal: Cubrir las necesidades de micronutrientes favorece la síntesis proteica, la función hepática en el aclaramiento de estrógenos y la estabilidad metabólica.

Lo que NO podemos prometer en consulta

La nutrición no solventa las causas de raíz neuroquímicas ni la hipersensibilidad alostérica de los receptores (Vía 2). Actúa sobre las consecuencias, modulando la severidad del cuadro y previniendo que un entorno proinflamatorio o de baja energía empeore las crisis.

Aterrizar esta realidad con la deportista hace que sienta que no le prometemos milagros, sino una estrategia biomecánica y metabólica para que su cuerpo tenga la base nutricional que necesita. Para el profesional, asegurar que el menú diario mantenga estos patrones de densidad nutricional, es justo donde la automatización de recetas y patrones del software de INDYA nos ahorra tiempo para poder planificarlo todo. 

7. Micronutrientes y suplementación diana en el SPM

En la práctica diaria, no se trata de prescribir un combo de suplementos genérico para el SPM, sino seleccionar la suplementación diana según la vía fisiopatológica dominante de la paciente, diferenciando lo que tiene un respaldo sólido de lo que actúa como herramienta secundaria.

Modulación de la vía 1 e inflamación física (dismenorrea).

Vitex Agnus-Castus (extracto seco)

Sus principios activos actúan como agonistas dopaminérgicos, frenando la prolactina y rescatando la progesterona en la Vía 1. Por ello, no es un analgésico puntual, sino un modulador neuroendocrino.

Si hay hiperprolactinemia latente o insuficiencia lútea, el tratamiento debe ser continuo durante 3 a 4 ciclos menstruales (su efecto es acumulativo). Tras 3-4 meses de uso continuado, se suspende para reevaluar la respuesta de la deportista.

Dosis de referencia: 4mg/día de extracto etanólico estandarizado (equivalente a 30-40mg de planta seca) o 100-500mg/día de extracto seco estandarizado. En fruto pulverizado de menor densidad fitoquímica las dosis ascienden a 600 – 1200 mg/día. 

Sería útil exclusivamente en ciclos naturales con insuficiencia lútea real. Carece de sentido en deportistas con anticonceptivos hormonales (eje suprimido exógenamente) y está contraindicado junto a fármacos dopaminérgicos o antipsicóticos.

Jengibre y Omega-3: 

El jengibre (vía gingeroles y shogaoles) actúa como inhibidor dual de las vías COX-2 y 5-LOX, bloqueando la cascada proinflamatoria de la prostaglandina PGF2α (como el ibuprofeno). Por su parte, los ácidos grasos Omega-3 sustituyen al ácido araquidónico en las membranas celulares del miometrio, reduciendo la síntesis de eicosanoides proinflamatorios.

La dosis de referencia de jengibre es de 750 – 2000 mg/día en extracto seco o polvo (dividido en 3 – 4 tomas desde 2 – 3 días antes de la regla hasta el tercer día de sangrado). 

La dosis de omega-3 sería de entre  1000 – 2000 mg/día de EPA/DHA combinados.

Precursores de Óxido Nítrico (nitratos inorgánicos): 

La vía Nitrato – Nitrito – Óxido Nítrico induce vasodilatación directa en la musculatura lisa uterina. Al revertir la vasoconstricción e isquemia miometrial provocada por las prostaglandinas, se reduce la hipoxia tisular que genera el dolor agudo y tipo cólico.

La dosis de referencia sería entre  300 y 500 mg de nitratos inorgánicos (~5-8 mmol) diarios, procedentes de jugo concentrado de remolacha o extractos estandarizados, pautados en los 3 – 5 días previos a la menstruación. 

Vitamina B6 (Piridoxina / Piridoxal-5-Fosfato):

Es un cofactor enzimático indispensable en la conversión de L-DOPA a dopamina (vía L-aminoácido aromático descarboxilasa). Al potenciar el tono dopaminérgico hipotalámico, activa el freno natural sobre las células lactotropas, atenuando la hiperprolactinemia funcional y la mastalgia (vía 1).

Asimismo, interviene directamente como cofactor en la síntesis central de GABA (vía glutamato descarboxilasa) y de serotonina (vía 5-HTP), amortiguando la irritabilidad y los cravings (vía 2).

La dosis de referencia sería entre 25 y 50 mg/día de piridoxina durante periodos acotados de 4 a 12 semanas (para evitar neuropatía sensorial periférica por acumulación).

Modulación de la vía 2 y esfera neuroquímica

Magnesio 

Es un elemento clave en el manejo de la Vía 2. El magnesio actúa como un modulador alostérico positivo en los receptores GABA-A, contrarrestando la sobreexcitabilidad neuroquímica producida por las fluctuaciones de alopregnanolona. Además, reduce la tensión muscular y favorece la recuperación nocturna. 

La dosis de referencia serían 200 – 400mg/día de magnesio elemental (preferiblemente en forma de bisglicinato por su mayor biodisponibilidad y tolerancia digestiva).

Fitoterapia secundaria (Azafrán y Cúrcuma optimizada)

Aunque deben considerarse herramientas de segunda línea por la heterogeneidad de los estudios, cuentan con una evidencia prometedora. 

  • En cuanto al extracto de azafrán (Crocus sativus), sus principios activos (crocina y safranal) inhiben la reincorporación de serotonina y dopamina en el espacio sináptico. Sería útil en la Vía 2 para deportistas con marcada irritabilidad, labilidad afectiva o antojos compulsivos. La dosis de referencia sería 30mg/día de extracto seco estandarizado (2% safranal)
  • Cúrcuma de alta biodisponibilidad (Curcumina optimizada): Inhibe el factor de transcripción nuclear NF-kB y reduce citoquinas proinflamatorias, con lo que funciona como un modulador analgésico y de soporte sistémico secundario. La dosis de referencia sería 200 – 500 mg/día de curcumina biodisponible (repartidos en dos tomas los 7 días previos al sangrado).

 8. Enfoque práctico en la consulta nutricional

Educación nutricional

Una de nuestras funciones más potentes es la educación nutricional para empoderar a la deportista. Nuestra paciente  debe ser plenamente consciente de las decisiones nutricionales que tomamos y el porqué de cada una. 

Explicarle qué es el SPM, cómo impacta en su metabolismo y por qué es crucial cubrir sus necesidades energéticas de macro y micronutrientes (con especial atención en el hierro durante la menstruación) desarticula la culpa y mejora muchísimo la adherencia.

Biofeedback y registro de síntomas

Antes de realizar cambios nutricionales o de pautar suplementación necesitamos datos. Será muy útil que la deportista registre su sintomatología durante 2 a 3 ciclos menstruales consecutivos en tres esferas clave: manifestaciones somáticas y físicas (náuseas, mastalgia, etc), área afectiva y emocional (irritabilidad, tristeza premenstrual, ansiedad, etc) y manifestaciones conductuales (alteraciones del sueño, menor concentración, antojos, etc). 

Este seguimiento nos permite distinguir si estamos ante una vía 1 (insuficiencia lútea / hiperprolactinemia) o una vía 2 (hipersensibilidad alostérica). 

Cómo traducir la complejidad en menús reales 

Adaptar el aporte energético, coordinar suplementación , gestionar antojos…  Intentar cuadrar todo esto a mano con cada paciente consume un tiempo enorme. El software de INDYA nos ayuda a simplificar mucho toda esa logística para centrarnos en lo importante:  

  • Sincronización del ciclo: La app se conecta con aplicaciones de salud (como Apple Salud o Garmin), de esta manera vemos en qué fase del ciclo está la deportista sin tener que estar preguntándole constantemente.
Seguimiento de menstruación, sueño y gasto energético en INDYA

  • Ajustes del aporte energético sin complicaciones: Subir 100-300 kcal en la fase lútea se hace en muy pocos clics, adaptando la pauta al gasto real de la semana.
  • Flexibilidad para los antojos:  la inmensa base de datos de recetas y la funcionalidad del cambio de recetas es un gran apoyo para aumentar la flexibilidad. Ofrece muchas alternativas que ayudan a cuadrar la parte nutricional con las recetas que a la deportista realmente le apetece tomar en ese momento.
  • Comunicación directa y seguimiento: A través de las valoraciones semanales, cumplimiento y el chat de la app la deportista nos comparte cómo se siente para que podamos adaptar necesidades sobre la marcha.

9. FAQs – Síndrome premenstrual

¿La nutrición puede reducir los síntomas del SPM?

Una pauta bien estructurada es clave para amortiguar los síntomas: reduce la inflamación, estabiliza la glucemia y evita que la baja disponibilidad energética altere la función del cuerpo lúteo.

¿Qué micronutrientes son clave en el SPM?

Destacamos el magnesio, las vitaminas del grupo B, el calcio, los nitratos inorgánicos, el zinc y la vitamina D. 

¿Es normal aumentar el apetito antes de la menstruación?

Sí, es puramente fisiológico. La progesterona eleva el gasto metabólico basal en la fase lútea. Sumado a la caída de serotonina, el cuerpo pide más energía.

¿Cuándo es necesario derivar a otro profesional?

Saber dónde termina el ámbito nutricional es imprescindible para garantizar la seguridad de la deportista. Cuando el cuadro clínico sobrepasa nuestro alcance, la prioridad es la derivación a compañeros de otras especialidades:
– A ginecología: Ante dismenorrea incapacitante o sospecha de patología orgánica subyacente (endometriosis, SOP, miomas o quistes).
– A psicología / psiquiatría: Si identificamos alteración emocional grave o sospecha de TDPM. La nutrición es un pilar de base, pero ante patología estructural o riesgo de salud mental, el trabajo interdisciplinar es innegociable.

10. Bibliografía

  • Tiranini L, Nappi RE. Recent advances in understanding/management of premenstrual dysphoric disorder/premenstrual syndrome. Fac Rev. 2022;11:11.
  • Premenstrual syndrome. In: MSD Manual Professional Version [Internet]. Kenilworth (NJ): Merck & Co., Inc.; [cited 2026 Mar 31]. Available from: https://www.msdmanuals.com/ 
  • Siminiuc R, Ţurcanu D. Impact of nutritional diet therapy on premenstrual syndrome. Front Nutr. 2023;10:1079417.
  • González L. Nutrición y hormonas: cómo la alimentación afecta a nuestro ciclo menstrual. Revisión bibliográfica. Rev Electrónica PortalesMedicos.com. 2025;20(23):1123.
  • Malik R, Anwar I, Ikram M. Association between meal skipping and premenstrual syndrome among young females. Pakistan Journal of Health Sciences. 2025;6(4):271–277. doi:10.54393/pjhs.v6i4.2555
  • Candan E, Erokay Metin Z, Tengilimoglu-Metin MM. The role of premenstrual syndrome in hedonic hunger and food craving during the menstrual cycle. J Nutr Sci. 2025;14:e66. doi:10.1017/jns.2025.10038. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11075635/ 
  • Rogan M, Black K. Dietary energy intake across the menstrual cycle: a narrative review. Nutr Rev [Internet]. 2022 [citado 28 de octubre de 2023];81(7)869-886. Recuperado a partir de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10251302/

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